Mira a tu alrededor. Buena parte de las imágenes y los objetos con los que convivimos pertenece al arte, al diseño o a la artesanía. Juan Acha entendía estos tres campos como sistemas distintos, pero igualmente importantes: maneras históricas de producir y organizar nuestra sensibilidad y, con ella, nuestra identidad.

Entonces, ¿el textil y el patrón decoran o no?
Claro que sí. Pueden alegrar, embellecer y transformar los espacios que habitamos. Pero no son superficiales.
Un textil puede conservar técnicas, conocimientos y memorias compartidas por una comunidad. Entra por los ojos mediante el ritmo y el color; después revela otra dimensión: pensamiento, cálculo y conocimiento.

En Los Mágicos intervenimos esa lógica. A veces interpretamos un textil tradicional —guardián de una memoria comunitaria—; otras, inventamos patrones para responder al ritmo de la pintura contemporánea y a nuestras propias necesidades y sensibilidades.
Aunque sus orígenes sean distintos, persiste un mismo impulso: tejer los medios técnicos y el pensamiento mediante la creatividad. El resultado es un entramado que para algunos puede ser simplemente mágico y bello; para otros, esconde y codifica un pequeño o gigantesco misterio.
Materializar para ser.
—Mauricio Sagástegui
